La justicia lo sentenció como integrante de una red criminal del VRAEM, pero su esposa asegura que todo se trata de una trágica confusión de identidad. Hoy, Carlos Córdova de la Cruz enfrenta una condena de 15 años mientras su salud mental se quiebra en prisión.
Un «pasajero» en el lugar equivocado
La pesadilla para la familia Córdova Sedano comenzó en 2016. Según relata su esposa, Francisca Nola Sedano, Carlos (entonces de 32 años) subió a un vehículo con el único fin de asistir a un campeonato de fútbol. Ese trayecto casual lo puso en la mira del Grupo Orión de Lima, que en ese momento seguía el rastro de una red de tráfico ilícito de drogas que operaba entre el VRAEM y Huancayo.
Para la Policía y la Fiscalía, Carlos no era un deportista, sino alias «Jala Cabra», un presunto nexo logístico de la organización.
Las pruebas en disputa: ¿Es realmente su voz?
En febrero de 2020, el Juzgado Nacional Colegiado de Crimen Organizado dictó la sentencia. Los pilares de la condena fueron:
Escuchas telefónicas: Audios donde se coordina el pago de mil dólares.
Seguimiento: El historial de movimientos que lo vinculaban a los otros investigados.
La defensa de la familia sostiene lo contrario:
«Esa voz no es la de mi esposo. Lo han confundido con otra persona», afirma Francisca, quien señala que las pericias fonéticas no habrían sido concluyentes o debidamente valoradas.
Además, existe un testimonio clave que el tribunal habría pasado por alto: una de las implicadas en el caso declaró bajo juramento no conocer a Carlos Córdova, desvinculándolo de las operaciones de la red.
Un hombre que se apaga en prisión
Más allá de la batalla legal, la familia alerta sobre el estado humanitario de Carlos. Tras cuatro años tras las rejas, su entorno cercano denuncia que atraviesa una depresión profunda, agravada por la impotencia de lo que consideran una condena injusta.
La protesta realizada recientemente en el Parque Huamanmarca no solo buscaba visibilidad mediática, sino un llamado a las instancias superiores para que revisen un expediente que, aseguran, tiene un nombre correcto pero al hombre equivocado.
Joven tecnólogo médico Nehemías Pedro Raymundo Valverde, de 26 años y natural de Villa María de Pangoa, falleció tras sufrir un accidente de tránsito la mañana del lunes 8 de junio en la Carretera Marginal, a la altura del sector La Unión, en el distrito de Río Negro.
Según información preliminar, Nehemías Pedro se dirigía a cumplir su Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (SERUMS) en Puerto Yurinaki, distrito de Perené, cuando la motocicleta que conducía colisionó con un camión por causas que las autoridades aún investigan.
Los equipos de emergencia auxiliaron al joven y lo trasladaron al Hospital Higa Arakaki de Satipo. Sin embargo, pese a los esfuerzos del personal médico, las graves lesiones que sufrió provocaron su fallecimiento horas después.
La noticia causó profunda consternación entre familiares, amigos y colegas, quienes destacaron su vocación de servicio y compromiso con la salud de la población.
Asimismo, sus familiares solicitaron que las autoridades competentes investiguen exhaustivamente el accidente para esclarecer las circunstancias del hecho y determinar las responsabilidades correspondientes.
Mientras continúan las diligencias, la familia y la comunidad esperan que las investigaciones permitan conocer con precisión las causas de este lamentable accidente.
Un conductor que presuntamente se encontraba en estado de ebriedad abandonó su vehículo y huyó junto a una acompañante tras una persecución ocurrida durante la madrugada en la ciudad de Huancayo.
Alrededor de las 12:40 a. m., agentes de Serenazgo que patrullaban el sector de San Carlos detectaron una camioneta Toyota Hilux cuyo conductor mostraba aparentes signos de ebriedad.
Según el reporte, el conductor advirtió la presencia de los serenos, realizó gestos de burla y continuó su recorrido. Poco después, una alerta advirtió sobre una camioneta con las mismas características que escapaba de una intervención, por lo que personal de Serenazgo apoyó a efectivos de la Policía Nacional del Perú en su búsqueda.
Tras una persecución, los agentes ubicaron la camioneta de placa W7O-716 entre los pasajes Llerena y Bolívar, en el sector de Ocopilla. Sin embargo, cuando llegaron al lugar, el conductor y una mujer que lo acompañaba ya habían abandonado el vehículo y escapado con rumbo desconocido.
Durante la fuga, el conductor perdió el control de la unidad y la dejó atascada en una zanja, lo que impidió que continuara avanzando.
Además, la Policía Nacional informó que previamente intervino al conductor cerca del cementerio ecológico; sin embargo, este logró evadir el control y continuar su huida.
Serenos y policías intentaron retirar la camioneta, pero la posición en la que quedó atrapada obligó a solicitar el apoyo de una grúa.
Finalmente, las autoridades trasladaron la camioneta a la dependencia policial correspondiente e iniciaron las diligencias para identificar al conductor y establecer las responsabilidades del caso.
Efectivos del Grupo Terna desarticularon a la presunta banda criminal “Los Falsos Taxistas de Chilca” y detuvieron a tres de sus integrantes por su presunta participación en el delito contra el patrimonio, en la modalidad de hurto agravado.
Actitud sospechosa alertó a los agentes
Los agentes realizaban labores de prevención del delito en la calle Real, a la altura de la intersección con el jirón Unión, cuando observaron una combi que circulaba de sur a norte. De la unidad descendieron apresuradamente dos hombres que mostraban una actitud sospechosa.
Los policías advirtieron que uno de los sujetos ocultó un teléfono celular entre sus pertenencias y portaba una bolsa de plástico que aparentemente utilizaba como elemento distractor. Ambos caminaron con rapidez mientras observaban constantemente la unidad de transporte público de la que acababan de bajar.
Poco después, uno de ellos abordó el taxi de placa B9H-154, de la empresa Servis Full, que seguía a la combi. Metros más adelante, el vehículo recogió al segundo sujeto y continuó su recorrido hacia el norte. Al detectar una conducta compatible con una posible acción delictiva coordinada, los agentes interceptaron la unidad para identificar a sus ocupantes.
Hallazgo del equipo sustraído
Los efectivos identificaron al conductor, Jhordan Edgar Quiyay Tomairo (31), y a los pasajeros Eduardo Poma Cevallos (45) y Luis Alberto Artica Rivera (58), quienes coincidían con las características observadas previamente.
Con autorización del conductor, los policías registraron el vehículo y encontraron debajo del asiento del piloto un teléfono celular marca Honor, color morado, con IMEI N.° 860734074754709 y protegido con un estuche color guinda. Además, verificaron que el equipo no tenía tarjeta SIM, la cual habrían retirado para dificultar su rastreo e identificación.
Ninguno de los intervenidos pudo justificar la procedencia del celular ni acreditar su propiedad, por lo que los agentes iniciaron diligencias para ubicar a su propietario.
Víctima reconoció el celular recuperado
Las investigaciones permitieron contactar a una persona registrada como “Mesías”, quien informó que el celular pertenecía a su padre, Marciano Camasca Pérez (50), y que desconocidos se lo habían sustraído horas antes mientras viajaba en una combi de servicio público.
Posteriormente, Camasca Pérez acudió a la dependencia policial, reconoció el equipo como suyo y denunció que sufrió el hurto cuando viajaba en una unidad de la empresa Wanca Sur, que cubre la ruta Pucará–Chupaca.
Modalidad de distracción en transporte público
Según relató la víctima, uno de los presuntos implicados dejó caer deliberadamente una moneda de diez céntimos en el pasadizo de la combi y, al agacharse para recogerla, lo empujó para distraerlo. Aprovechando esa maniobra, un segundo sujeto abrió el cierre del canguro que llevaba cruzado sobre el pecho y le sustrajo el celular sin su consentimiento.
La modalidad empleada, conocida como «distracción por contacto», consiste en generar una acción que desvía momentáneamente la atención de la víctima para facilitar la sustracción de sus pertenencias sin que esta advierta el hecho.
Investigación continúa en la Unidad de Flagrancia
La Policía puso a los tres intervenidos a disposición de la Unidad de Flagrancia de Huancayo, donde las autoridades continuarán las investigaciones para determinar su responsabilidad y establecer si participaron en otros hechos similares registrados en la jurisdicción.