Decenas de comuneros del distrito de Pariahuanca instalaron un campamento improvisado la noche de este jueves en los exteriores de la sede del Gobierno Regional de Junín y anunciaron que permanecerán allí de manera indefinida hasta que el gobernador regional, Zósimo Cárdenas, atienda sus demandas.
Con frazadas, plásticos y carteles, los manifestantes ocuparon los alrededores de la institución tras una jornada de protesta que dejó al menos cuatro heridos y varios momentos de tensión.
Los comuneros llegaron desde tempranas horas a Huancayo para exigir la aprobación de una ordenanza regional que declare la intangibilidad de las reservas hídricas de la zona y para reclamar el cumplimiento de compromisos pendientes relacionados con la contaminación del Yurac Yacu.
Durante la movilización, se produjeron enfrentamientos, agresiones y el lanzamiento de bombas lacrimógenas. Según los dirigentes y autoridades de Pariahuanca, la ausencia del gobernador regional en la mesa de diálogo frustró las negociaciones y motivó la radicalización de la protesta. Posteriormente, los manifestantes tomaron los accesos de la sede regional.
Los incidentes dejaron al menos cuatro personas heridas. Además, un trabajador de la Dirección Regional de Energía y Minas denunció que un grupo de manifestantes lo agredió cuando intentaba retirar a una menor de edad de la guardería que funciona dentro de la institución.
A pesar de las bajas temperaturas, los comuneros ratificaron su decisión de permanecer durante toda la noche frente al Gobierno Regional. Incluso advirtieron que esperarán la llegada de Zósimo Cárdenas, aunque esta ocurra durante la madrugada, para exigirle una reunión directa y respuestas concretas a sus demandas ambientales y económicas.
Hasta el cierre de esta edición, el Gobierno Regional de Junín no había emitido un pronunciamiento oficial sobre los hechos ni anunciado una nueva convocatoria al diálogo.