La Municipalidad Distrital de Chilca reconoció las observaciones que la Contraloría General de la República formuló al botadero de Auquimarca. El gerente municipal, Robert Crisóstomo, confirmó que el recinto presentaba deficiencias en seguridad, equipos fuera de servicio y fallas en el manejo de lixiviados, tal como lo advirtió el órgano de control durante su inspección.
Crisóstomo admitió que la falta de protocolos permitió el ingreso de personas ajenas al botadero para arrojar desmonte y otros residuos. También reconoció que parte de la maquinaria destinada al tratamiento de la basura permanecía paralizada por falta de mantenimiento.
Con estas declaraciones, la gerencia municipal validó dos de las principales observaciones detectadas por la Contraloría en una instalación que recibe más de 180 toneladas de residuos sólidos cada día.
Sobre el riesgo ambiental, el funcionario reconoció que la municipalidad implementó de manera deficiente la poza para el tratamiento de lixiviados y anunció que la reinstalará. Esta deficiencia adquiere especial importancia por el potencial riesgo de contaminación del río Mantaro, uno de los principales cuestionamientos planteados por la Contraloría.
Si bien la gerencia aseguró que el botadero no llegará a su capacidad máxima durante este año y afirmó que la próxima gestión contará con tiempo para habilitar un nuevo espacio de disposición final, también dejó en evidencia que la solución definitiva sigue pendiente.
La municipalidad aún no ejecuta el proyecto de la planta de tratamiento de residuos sólidos porque todavía no consigue el terreno donde planea construir esta infraestructura.