Julio César Llallico minimizó las críticas por inestabilidad administrativa y aseguró que es él quien garantiza la continuidad de la gestión, tras la salida de Moisés Robles a menos de un mes de asumir el cargo.
El alcalde distrital de El Tambo, Julio César Llallico, rompió el silencio tras la sorpresiva salida de su ahora exgerente municipal, Moisés Robles Huaynates, quien dejó el cargo antes de cumplir los 30 días en funciones. Lejos de mostrar preocupación, el burgomaestre afirmó de manera tajante que el funcionario «tiró la toalla» por razones estrictamente personales relacionadas con la exigencia laboral.
Según precisó Llallico, fue el propio Robles quien presentó su carta de renuncia, manifestando su incapacidad para seguir el paso de la actual administración. «Él señaló que no podía mantener el ritmo de trabajo ni el esfuerzo que exige acompañar nuestra gestión», declaró la autoridad edil para los medios locales.
«La estabilidad soy yo»
Ante los cuestionamientos de la prensa y diversos sectores sociales sobre una presunta inestabilidad administrativa —debido a la alta rotación de personal de confianza—, el alcalde se mostró desafiante y descartó que estos cambios afecten la marcha del distrito.
«La estabilidad la pongo yo», sentenció Llallico, dejando claro que los funcionarios son piezas que deben adaptarse a su dinámica de trabajo y que su liderazgo es el único pilar necesario para que la municipalidad siga operativa.
Con estas declaraciones, el alcalde de El Tambo cierra la puerta a las especulaciones sobre una crisis interna, aunque deja abierta la interrogante sobre el perfil que busca para el próximo reemplazo: alguien que, a diferencia de Robles, sí pueda resistir la presión del sillón municipal.