El cambio climático ha puesto al nevado en una fase crítica. Autoridades confirman la existencia de tres bloques glaciares colgantes con alto riesgo de desprendimiento. El impacto llegaría hasta el centro de la ciudad.
El nevado Huaytapallana, símbolo y principal fuente hídrica de la región, ha dejado de ser solo una preocupación ambiental para convertirse en una amenaza de seguridad nacional. Tras los últimos estudios técnicos, el Gobierno Regional de Junín ha declarado el estado de alerta ante la inestabilidad de grandes masas de hielo que podrían desencadenar un aluvión devastador.
El punto de quiebre: Tres bloques en riesgo
El gerente regional de Recursos Naturales, Vladimir Yáñez, confirmó que se han identificado con precisión tres bloques de masa glaciar colgante que presentan fracturas críticas. La inestabilidad, acelerada por el calentamiento global, los sitúa en un escenario de colapso inminente.
De producirse el desprendimiento, el material caería sobre las lagunas de la base, generando una onda de lodo, rocas y hielo que descendería violentamente por la cuenca del río Shullcas.
Zonas de impacto: De Acopalca al Parque Túpac Amaru
El mapa de riesgo trazado por los especialistas es alarmante. El aluvión no se limitaría a las zonas altas; su fuerza destructiva seguiría el cauce del río, afectando directamente a:
Zona Rural: Acopalca y Cullpa (impacto directo e inmediato).
Zona Urbana: Toda la franja baja asentada en las riberas del Shullcas.
Escenario Crítico: En caso de una magnitud mayor, las inundaciones alcanzarían el corazón de Huancayo, llegando hasta el Parque Túpac Amaru.
«Estamos ante un escenario que podría replicar las tragedias de Áncash. La prevención ya no es opcional, es una cuestión de supervivencia», señalaron fuentes técnicas.
Respuesta de emergencia
Ante la urgencia, la Plataforma Regional de Defensa Civil, en coordinación con el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), presentará esta semana los estudios técnicos finales. El objetivo es activar protocolos de evacuación, simulacros focalizados y obras de mitigación en los puntos más vulnerables.
El mensaje de las autoridades es drástico: el tiempo se agota. La población debe mantenerse informada por canales oficiales mientras se terminan de definir las rutas de evacuación seguras.