En consecuencia de las obras iniciadas por la actual gestión, vecinos y colectivos culturales denuncian al alcalde Ovidio Rodríguez por presuntos delitos ambientales tras la destrucción de áreas verdes en el emblemático parque Miguel Grau.
La modernidad en el distrito parece haber tomado un rumbo polémico. En primer lugar, es necesario precisar que la Municipalidad Distrital de Santa Rosa de Sacco, bajo la dirección del alcalde Ovidio Rodríguez, ha iniciado la erradicación masiva de árboles que superan las cuatro décadas de vida. Por consiguiente, el tradicional parque Miguel Grau ha pasado de ser un pulmón verde a convertirse en una zona de escombros.
El avance del concreto frente a la indignación social
Por un lado, la maquinaria pesada trabaja a paso acelerado arrancando especies desde la raíz. Por otro lado, la población observa con impotencia cómo desaparece un patrimonio natural que tomó décadas en crecer. Debido a esto, los residentes califican la obra como una gestión que prioriza el «fierro y cemento» por encima del bienestar ecológico.
«No estamos en contra del progreso; sin embargo, no podemos permitir que la modernización signifique la muerte de nuestra naturaleza», señaló un representante del comité cultural.
Acciones legales en marcha
Asimismo, la resistencia civil ha tomado fuerza en las últimas horas. Efectivamente, los miembros del Comité Cultural y los vecinos organizados han planteado una postura firme. A continuación, detallamos los puntos clave de su reclamo:
Exigencia inmediata: Solicitan un informe técnico detallado que sustente la necesidad de la tala.
Advertencia judicial:De lo contrario, si no se presenta el sustento legal, procederán a denunciar formalmente al alcalde por delito ambiental.
Falta de transparencia:A pesar de las quejas constantes, hasta el momento la autoridad edil no ha brindado una explicación clara a la comunidad.
Una gestión bajo cuestionamiento
En conclusión, lo que debería ser una mejora para el distrito se ha transformado en un conflicto socio-ambiental de gran magnitud. En definitiva, mientras el mundo lucha contra el cambio climático, Santa Rosa de Sacco parece retroceder al sacrificar su sombra y oxígeno por estructuras de concreto.