Una bala impactó contra una de las ventanas del cuarto piso del Hospital Daniel Alcides Carrión de Huancayo, generando preocupación entre pacientes, familiares y trabajadores del establecimiento, debido al riesgo que representa la llegada de un proyectil hasta una zona destinada a la atención y hospitalización de pacientes.
El hecho ocurrió el lunes 24 de agosto, alrededor de las 12:25 del mediodía, en el área de Hospitalización de Traumatología y Ortopedia. El proyectil golpeó el vidrio de una ventana, que no llegó a romperse por completo, pero quedó con una visible marca producto del impacto.
El director del nosocomio, Fredy Muñoz Torres, señaló que no sería la primera vez que se registra un incidente de similares características. Según explicó, el año pasado ocurrió un hecho parecido, por el cual se presentó una denuncia y acudieron peritos de la Policía Nacional. Sin embargo, en aquella oportunidad no se habría podido determinar que el impacto correspondiera a una bala.
En esta ocasión, la Policía ya inició las investigaciones para determinar el origen del proyectil y las circunstancias en las que terminó impactando contra la infraestructura del hospital.
Cuestionan funcionamiento de campo de tiro
El incidente también ha puesto nuevamente bajo escrutinio la presencia de un campo de tiro ubicado en las inmediaciones del establecimiento de salud.
Muñoz Torres manifestó que, según la información que maneja la dirección del hospital, dicho recinto no contaría con la licencia correspondiente de la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (SUCAMEC). Incluso, afirmó que representantes del establecimiento habrían reconocido que no contarían con dicha autorización.
Ante esta situación, el hospital prepara un informe para solicitar la intervención de SUCAMEC, a fin de que se determine si el campo de tiro funciona de acuerdo con la normativa vigente y si cumple con las condiciones de seguridad necesarias.
La preocupación, según la dirección del hospital, no se limita al ruido generado por los disparos, que también afectaría a los pacientes, sino principalmente al riesgo de que un proyectil pueda desviarse de su trayectoria e impactar contra una persona.
Una señal de alerta
El proyectil terminó impactando contra un vidrio del cuarto piso. Sin embargo, el hecho plantea un escenario de mayor gravedad: ¿qué habría ocurrido si la ventana se rompía completamente o si la trayectoria de la bala alcanzaba a un paciente, familiar o trabajador?
Frente a esta situación, la dirección del Hospital Daniel Alcides Carrión considera necesario que las autoridades competentes evalúen las condiciones en las que opera el campo de tiro y, de corresponder, determinen medidas como su traslado o cancelación.
Mientras continúan las investigaciones policiales, el hospital anunció que insistirá en esclarecer el origen del proyectil y establecer las responsabilidades que correspondan.
La eventual intervención de SUCAMEC será determinante para establecer si el campo de tiro cuenta con las autorizaciones respectivas y, sobre todo, si su funcionamiento representa un riesgo para las personas que permanecen en el principal establecimiento hospitalario de referencia de Huancayo.
El impacto de una bala en una ventana de un área de hospitalización constituye, más allá de las circunstancias que aún deben ser esclarecidas, una señal de alerta que requiere una respuesta de las autoridades para garantizar la seguridad de pacientes, familiares y trabajadores.
Eder David Malpartida Vega, docente del sexto grado de la escuela San Pedro de Yauyo, salvó a uno de sus estudiantes, pero quedó atrapado en el barro y no logró salir del río.
Un acto de valentía terminó en tragedia en el río Cunas, en el anexo de Huarisca. El profesor Eder David Malpartida Vega murió luego de rescatar a uno de sus alumnos que se ahogaba en una poza.
Según la información preliminar, el docente ingresó al agua para auxiliar al menor y consiguió ponerlo a salvo. Sin embargo, tras el rescate, quedó atrapado en el barro y no pudo salir, perdiendo la vida en el lugar.
La tragedia conmocionó a la comunidad educativa de Yauyo, que hoy lamenta la muerte del maestro. Su intervención permitió salvar al estudiante, en un episodio que terminó cobrándole la vida.
Las autoridades deberán esclarecer las circunstancias del hecho.
El personal de Serenazgo de Chilca intervino en un disturbio registrado en la agencia de transportes MiBus, ubicada en la intersección de los jirones M. Cáceres y Áncash, en el barrio Santísima Cruz.
Según informó el propietario del establecimiento, un pasajero que presuntamente se encontraba en estado de ebriedad ocasionó daños en el local luego de perder su bus por llegar tarde a la agencia.
Por su parte, el pasajero denunció que los trabajadores de la empresa lo agredieron durante el incidente.
Ante las versiones contrapuestas, los agentes de Serenazgo trasladaron a ambas partes a la Comisaría de Chilca, donde la Policía realizará las diligencias necesarias para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes.
Las autoridades deberán verificar las circunstancias del incidente a partir de las declaraciones y demás elementos que se recaben durante la investigación.
La intervenida aseguró ser amiga del propietario, pero este negó conocerla. Tras la intervención de Serenazgo, devolvió el equipo y el hombre decidió no presentar una denuncia.
Alrededor de las 12:05 a. m., agentes de Serenazgo acudieron a la intersección de los jirones Amazonas y Puno, luego de que las cámaras de videovigilancia alertaran sobre un presunto hurto de teléfono celular.
Según las imágenes captadas, un hombre de aproximadamente 35 años, quien aparentemente se encontraba en estado de ebriedad, habría sido abordado por una mujer que, minutos después, presuntamente le sustrajo el equipo móvil de entre sus pertenencias.
En el lugar, los agentes recogieron los testimonios de vecinos, quienes señalaron que la mujer se habría acercado al hombre con la presunta intención de quitarle sus objetos personales.
Durante la intervención, la mujer afirmó que conocía al varón y que ambos eran amigos; sin embargo, no pudo proporcionar su nombre. Por su parte, el hombre aseguró que no conocía a la intervenida.
Tras varios minutos de intervención e insistencia por parte de los serenos, la mujer finalmente sacó el teléfono celular de entre sus prendas íntimas y se lo devolvió a su propietario.
Luego de recuperar su equipo, el hombre decidió retirarse del lugar por sus propios medios y manifestó que no deseaba presentar una denuncia formal por lo ocurrido.
El caso quedó sin una denuncia por parte del presunto agraviado. Los hechos se mantienen en el ámbito de una presunta sustracción, sin que se haya informado de una investigación formal.