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Caos en el Cono Norte: Corredor vial estancado por falta de terrenos y crecientes deudas

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Lo que prometía ser el alivio definitivo para la Carretera Central se ha convertido en un laberinto de ineficiencia. Con apenas un 25% de avance, la obra enfrenta un déficit crítico de saneamiento legal y millonarios reclamos económicos.

El Corredor Vial del Cono Norte, la obra emblemática del Gobierno Regional para descongestionar la margen izquierda de la Carretera Central, avanza a «paso de tortuga». Lo que sobre el papel era una solución estratégica, hoy es un compendio de falta de planificación, conflictos sociales y presupuestos que se inflan bajo la sombra de la mala gestión.

Una obra sin cimientos legales

Tras una reciente inspección, la consejera regional Kelly Flores encendió las alarmas: más del 70% de los terrenos necesarios para la vía aún no están saneados. Resulta inverosímil que el proyecto se pusiera en marcha sin que las municipalidades involucradas resolvieran la titularidad de los predios, una omisión básica en la gestión pública.

El punto más crítico se encuentra en Quebrada Honda, donde la obra choca frontalmente con la propiedad privada. Al no haberse gestionado las compras o expropiaciones a tiempo, la maquinaria permanece detenida mientras el cronograma de entrega se vuelve una utopía.

Sobrecostos y alertas financieras

La parálisis no solo afecta el tránsito, sino también el bolsillo de la región. La empresa ejecutora ya ha puesto sobre la mesa una solicitud de adicional de 7 millones de soles. Según la constructora, este monto responde a mayores costos operativos y pagos pendientes por trabajos ya realizados, lo que pone bajo la lupa la capacidad de supervisión de la Gerencia de Obras del Gobierno Regional.

Conflicto social: El reclamo de los agricultores

Al desorden administrativo se suma la indignación en el campo. Agricultores de la zona denuncian que la construcción ha dañado severamente sus sistemas de riego y desagüe. Sin una «licencia social» real y con el temor de perder sus medios de vida, la resistencia de los vecinos se convierte en un nuevo muro que el proyecto no sabe cómo flanquear.

Un futuro incierto

Aunque el Gobierno Regional insiste en que la obra es prioritaria, los números dicen lo contrario. Sin el saneamiento de terrenos y una solución a los reclamos sociales, el corredor vial corre el riesgo de sumarse a la lista de «elefantes blancos» o proyectos interminables que, en lugar de conectar a la ciudad, desconectan la confianza de la población en sus autoridades.

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