El principio de autoridad se pondrá a prueba con nuevo equipamiento. Luego de una jornada de caos en la zona de San Francisco de Asís, donde los agentes de la Policía Municipal fueron recibidos con una lluvia de objetos y hasta ataques caninos, la gerencia ha decidido tomar medidas drásticas para proteger la integridad física de su personal.
Una intervención que terminó en sangre
Lo que debía ser un operativo rutinario de liberación de vías públicas se transformó rápidamente en un escenario de confrontación. Durante la intervención, la tensión escaló al punto que:
Ataques con proyectiles: Comerciantes lanzaron piedras, papas y otros objetos contundentes contra los efectivos.
Heridas por mordeduras: Un policía municipal resultó herido tras ser atacado por un perro en medio del tumulto.
Escudos insuficientes: El personal tuvo que valerse de escudos limitados para evitar lesiones de mayor gravedad, evidenciando la precariedad de su equipo actual.
La respuesta oficial: Cascos obligatorios
Ante la vulnerabilidad expuesta, los agentes exigieron garantías mínimas para continuar con su labor. La respuesta de la municipalidad no se hizo esperar. René Lazo, gerente de Promoción Económica, confirmó que la seguridad del personal es prioridad para las próximas intervenciones.
«A partir de este 28 de enero, los operativos continuarán con una diferencia clave: todo el personal contará con cascos de seguridad para resistir las agresiones en zonas críticas», señaló el funcionario.
El reto de recuperar el orden
El uso de cascos no es solo una medida de protección, sino un mensaje de que los operativos de ordenamiento no se detendrán pese a la resistencia violenta. La zona de San Francisco de Asís permanece bajo vigilancia, y se espera que el nuevo equipamiento reduzca el número de bajas y heridos en las filas municipales.