La comerciante accedió a un préstamo informal conocido como “gota a gota”, sin imaginar el riesgo que asumiría. Al no poder cumplir con las cuotas, los intereses se incrementaron hasta alcanzar los 3 mil soles, una suma imposible de cubrir.
Con el paso de los días, el cobro pasó de insistente a intimidante. La víctima recibió constantes mensajes de texto con amenazas, exigiéndole el pago inmediato. La situación se tornó aún más grave cuando dos sujetos la interceptaron en el frontis de su vivienda.
Tras un operativo policial, fueron detenidos José Vázquez y José Olazábal. En su poder se incautaron cinco vehículos, cinco celulares, una moto lineal y nueve tarjetas de crédito. Ambos fueron plenamente reconocidos por la víctima como sus extorsionadores.