Luego de dos días de movilizaciones, la gestión de Gustavo Llanovarced reconoció la falta de insumos críticos como gasas y agujas. Atribuyen la crisis a factores externos, pero el personal médico señala fallas de gestión.
La presión en las calles surtió efecto. Tras 48 horas de protestas ininterrumpidas por parte del personal asistencial, el director del Hospital Daniel Alcides Carrión, Gustavo Llanovarced, admitió públicamente que el área de Emergencias atravesó un grave periodo de desabastecimiento de insumos básicos.
Un hospital sin insumos básicos
La denuncia, que llevó a los médicos a movilizarse hasta la sede del Gobierno Regional de Junín, revelaba una realidad alarmante: la falta de guantes, gasas, agujas y materiales esenciales para exámenes de laboratorio. Durante el conflicto, los profesionales de salud advirtieron que la atención en áreas críticas estaba en riesgo, obligando a una respuesta inmediata de las autoridades.
Las razones del desabastecimiento
Pese a que el hospital cuenta con presupuesto asignado, Llanovarced justificó la escasez alegando factores ajenos a su administración inmediata:
Contexto Internacional: El alza de precios y conflictos externos que afectan la cadena de suministros.
Burocracia Centralizada: Limitaciones en el sistema de compras y la dependencia de procesos externos para la adquisición de fármacos.
Sin embargo, para el personal médico, estas explicaciones llegan tarde. Critican que la dirección recién haya tomado cartas en el asunto cuando el problema escaló a una protesta pública, evidenciando una capacidad de respuesta reactiva y no preventiva.
Promesas de solución
Tras una reunión de conciliación con el cuerpo médico, el director aseguró que el flujo de suministros se está normalizando progresivamente. Según la gestión, se espera que el stock de insumos supere el 90% de abastecimiento en las próximas semanas.
Por ahora, el Hospital Carrión queda bajo la lupa de la ciudadanía. El episodio ha dejado al descubierto que, más allá de los factores globales, la gestión hospitalaria en Junín enfrenta grietas estructurales que solo parecen resanarse bajo la presión de las movilizaciones.