Pese a que la municipalidad anunció la llegada de siete unidades el pasado 13 de febrero, la Gerencia de Servicios Públicos desmintió la entrega. El distrito sigue operando con maquinaria malograda y sin un plan de contingencia sólido.
La gestión municipal en El Tambo vuelve a estar en el ojo de la tormenta. Lo que fue anunciado con bombos y platillos como una solución definitiva a la deficiente limpieza pública ha resultado ser, hasta el momento, una promesa incumplida: las siete compactadoras prometidas por la comuna aún no llegan.
El anuncio que no fue
El pasado 13 de febrero, la Municipalidad Distrital de El Tambo informó oficialmente sobre el arribo de la nueva flota. Sin embargo, en un reciente giro de información, la propia Gerencia de Servicios Públicos confirmó que las unidades no han ingresado a los almacenes municipales.
Según el titular del área, el proceso de adquisición sigue en «fase de ejecución», lo que contradice las versiones previas y deja a la población en la incertidumbre total sobre cuándo se reforzará el recojo de residuos.
Un sistema al borde del colapso
La realidad en las calles es crítica. Actualmente, el servicio se sostiene sobre una infraestructura precaria debido a:
Maquinaria inoperativa: Gran parte de la flota actual está fuera de servicio por fallas mecánicas crónicas.
Convenios vencidos: El acuerdo con la Municipalidad de Pilcomayo, que servía de apoyo para la recolección, finalizó en las primeras semanas de febrero.
Falta de soluciones inmediatas: Aunque se ha iniciado un «proceso de recuperación» de las unidades malogradas, no hay una fecha clara para su puesta en marcha.
Medidas desesperadas
Ante la presión social y la acumulación de basura en diversos sectores, la municipalidad evalúa presentar en la próxima sesión de concejo una propuesta para renovar el convenio con Pilcomayo. No obstante, esta medida es vista como un «parche» temporal frente a una crisis estructural que la gestión actual no logra resolver.
Mientras los anuncios se dilatan y los expedientes siguen en oficinas, los vecinos de El Tambo continúan conviviendo con focos infecciosos, a la espera de una gestión que pase de las publicaciones en redes sociales a la acción concreta en las calles.