Los pacientes costean desde jeringas hasta materiales quirúrgicos para recibir atención. El personal médico señala que el recorte de guardias y la falta de especialistas ponen en riesgo la vida de los usuarios.
El servicio de Emergencia del Hospital Daniel Alcides Carrión ha dejado de ser un área de respuesta inmediata para convertirse en un espacio de carencias. Los médicos de esta unidad protestaron frente al Gobierno Regional de Junín para denunciar una situación insostenible: atienden pacientes sin insumos básicos y con un equipo humano insuficiente.
Pacientes asumen el costo de la crisis
La crisis golpea directamente el bolsillo de los ciudadanos. Según el personal de salud, el hospital obliga en la práctica a los pacientes a comprar sus propios implementos —desde jeringas hasta materiales para análisis clínicos— para que los médicos puedan asistirlos. Esta escena se repite diariamente en uno de los servicios más sensibles del nosocomio.
A la escasez de materiales se suma una gestión improvisada. Los médicos denunciaron que el hospital carece de:
Tubos para muestras sanguíneas.
Catéteres venosos.
Insumos críticos para intervenciones quirúrgicas.
Recorte de guardias y falta de especialistas
El problema trasciende la falta de suministros. Los profesionales alertaron que las autoridades redujeron las guardias médicas, una decisión que desploma la capacidad de atención en un área de alta complejidad y demanda constante.
Asimismo, cuestionaron las recientes convocatorias de personal. Mientras el servicio urge de especialistas en emergencias, las autoridades abrieron plazas principalmente para médicos generales, lo que genera un vacío técnico peligroso para la atención de casos críticos.
Autoridades cierran las puertas al diálogo
La protesta también evidenció la indiferencia de los altos mandos. Antes de salir a las calles, el personal buscó reunirse con el director del hospital, Gustavo Llanos Varced, y con el gobernador regional, pero ningún funcionario los recibió.
La escena resume una paradoja preocupante: los médicos exigen condiciones mínimas para salvar vidas mientras las autoridades desaparecen. En los pasillos de Emergencia, el personal continúa trabajando con recursos que no alcanzan, a la espera de soluciones de fondo que no llegan.