Lo que debía ser un hito de unidad para el sector artesanal terminó en una jornada de protestas. El Consejo Regional exige cuentas ante denuncias de irregularidades y «artesanos de papel».
El conflicto: Un inicio bajo fuego cruzado
La juramentación del Consejo Regional del Artesano (COREFAR) Junín, lejos de ser una ceremonia protocolar, se convirtió en el escenario de una fractura abierta. Mientras las autoridades tomaban juramento, un sector del gremio denunciaba a viva voz haber sido excluido sistemáticamente del proceso de conformación.
Las acusaciones apuntan a una presunta «dedocracia» y al favoritismo hacia grupos organizados específicos, dejando fuera a gran parte de la base productiva de la región.
Las claves de la controversia
La crisis no solo es de representatividad, sino también de legitimidad técnica. Estos son los puntos que han encendido las alarmas en el Consejo Regional:
¿Artesanos o comerciantes?: Se cuestiona que integrantes del nuevo consejo no serían productores, sino revendedores de mercancía.
Filtros cuestionables: De 12 asociaciones registradas, solo 5 fueron validadas para participar.
Privilegios en ferias: Denuncian que el acceso a espacios públicos y ferias regionales estaría siendo monopolizado por el círculo cercano al nuevo consejo.
El Consejo Regional toma cartas en el asunto
Kelly Flores, presidenta de la Comisión Regional de Turismo, no ha tardado en reaccionar. La consejera anunció una fiscalización exhaustiva que va más allá de la conformación del COREFAR.
«Solicitaremos un informe detallado. Hay fallas evidentes en la coordinación de los funcionarios que ponen en duda la legitimidad de este órgano consultivo», advirtió Flores.
La fiscalización también pondrá la lupa sobre la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (DIRCETUR) por presuntas irregularidades administrativas en:
Uso de recursos públicos.
Rendición de viáticos.
Cumplimiento de horarios y funciones laborales del personal.
La defensa oficial: «Cumplimos la norma»
Desde la otra vereda, la titular de la DIRCETUR Junín, Dania Vila, defendió la legalidad del proceso. Según la funcionaria, la exclusión de algunas asociaciones se debe estrictamente a la falta de actividad formal, un requisito indispensable según la normativa vigente para integrar el COREFAR.
Sin embargo, la presión ha surtido efecto: la Dirección de Turismo se ha comprometido a priorizar a los más de 3,100 inscritos en el Registro Nacional del Artesano (RNA) para futuras acciones y corregir las distorsiones en la representatividad.
Lo que viene
El COREFAR nace con la misión de articular políticas públicas, pero inicia su gestión con una crisis de confianza. El informe que remita la DIRCETUR al Consejo Regional será determinante para decidir si la conformación se mantiene o si el proceso debe reiniciarse bajo nuevas reglas de transparencia.