La organización criminal, responsable de robos, vaciado de cuentas y asesinatos en el centro del país, operaba bajo el amparo de efectivos de la PNP que actuaban como informantes y vendedores de botín.
El desmantelamiento de la red criminal “Los Tecnológicos del Mantaro I y II” ha dejado al descubierto una de las facetas más oscuras de la criminalidad en la región: la Policía Nacional no solo era su perseguidora, sino su aliada estratégica. Con cerca de 30 integrantes, esta organización no solo robaba celulares; gestionaba un mercado negro de datos y sangre.
Una estructura empresarial para el delito
La banda operaba con una precisión quirúrgica, dividiéndose en roles específicos que incluían “flasheadores” (técnicos que desbloquean equipos), testaferros y ejecutores. Sin embargo, el eslabón más crítico era el de los facilitadores, puesto ocupado por al menos cinco efectivos policiales.
Según la fiscal Teresita Maraví, los suboficiales Raúl Paucar Davan y Jhordan Gamarra Calderón no eran simples cómplices pasivos. La investigación señala que ellos mismos comercializaban los equipos robados violentamente, recibiéndolos directamente de manos de la cabecilla, Flor de María Curasma.
Fiestas, soplos y traición
El nivel de cercanía entre la delincuencia y la ley alcanzó puntos insólitos. La Fiscalía reveló que el suboficial Deneyra Zambrano Contreras mantenía un vínculo directo con la líder de la banda. No solo asistió a su fiesta de cumpleaños, sino que, en pleno festejo, utilizó su posición para alertar a los criminales sobre la presencia de agentes de inteligencia, frustrando operativos de captura.
El rastro de sangre y las víctimas
“Los Tecnológicos del Mantaro” están vinculados a más de 20 robos de gran escala, pero su actividad no terminaba con el asalto. Al obtener tarjetas bancarias y documentos, procedían a:
Vaciado de cuentas: Robo de ahorros mediante transferencias ilegales.
Extorsiones y estafas: Uso de identidades robadas para captar nuevas víctimas.
Violencia fatal: La red está manchada con los asesinatos de Alejandra Sobrevilla y Franklin Chahuin, crímenes que exigen justicia frente a una banda que operó con impunidad gracias a la protección interna.
¿Qué pasará con los malos elementos?
El coronel PNP Carlos Aguilar, jefe de la región policial, confirmó que Inspectoría ya inició los procesos administrativos. De confirmarse su participación, la baja definitiva será inmediata. «Cuando quienes deben combatir el crimen terminan formando parte de él, la fractura social es peligrosa», señalaron fuentes de la investigación.
Actualmente, las viviendas de los implicados han sido allanadas, incautándose material clave que promete hundir a esta red que convirtió a la ley en su mejor escudo.