La primera jornada de la protesta de 48 horas evidenció que el motor de la movilización reside en el aparato estatal. Mercados y transporte operaron con normalidad en Huancayo.
El contraste de la jornada
Lo que se anunció como un contundente «grito regional» terminó siendo, en su primer día, una movilización focalizada. Mientras los trabajadores de la Municipalidad Provincial de Huancayo y del Gobierno Regional (GORE) marchaban por las calles, el sector privado y la ciudadanía de a pie mantuvieron el ritmo cotidiano.
Puntos clave de la movilización:
Actividad comercial: Los principales mercados y negocios del centro abrieron sus puertas desde temprano.
Transporte: El servicio urbano no sufrió interrupciones significativas, garantizando la movilidad.
Protagonistas: La marcha estuvo integrada mayoritariamente por servidores públicos y funcionarios de confianza.
¿Protesta social o institucional?
La presencia de altos mandos regionales en las calles generó cuestionamientos sobre la naturaleza del paro. El Gerente de Infraestructura del GORE, por ejemplo, fue visto en las filas de la protesta, alegando que su participación era a «título personal», a pesar de ser pieza clave en las negociaciones técnicas con el Ejecutivo.
«Esta escena dejó en evidencia una protesta impulsada desde el propio aparato estatal, dirigiendo sus reclamos hacia el Gobierno Central por la falta de presupuesto para la Nueva Carretera Central.»
El factor político: Zósimo Cárdenas en Lima
Mientras en Huancayo se sentía la presión en las calles, el gobernador regional, Zósimo Cárdenas, se encontraba en la capital. Su agenda se centró en:
Gestión de presupuesto: Asegurar los fondos para las obras estratégicas de la región.
Coordinación política: Reuniones con el Ejecutivo en un clima de incertidumbre tras la reciente censura presidencial.
¿Qué pasará en el segundo día?
Aunque dirigentes de la CGTP han reafirmado su compromiso y advierten que se mantendrán vigilantes ante el nuevo mandatario, el reto para la segunda jornada es claro: conectar con el ciudadano común.
El paro regional ha servido, por ahora, más como una herramienta de presión institucional que como un estallido social. La gran interrogante para mañana es si la «protesta de oficina» logrará finalmente sumar a los gremios y sectores que hoy prefirieron seguir trabajando