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Nepotismo en Junín: Cuando los lazos de sangre pesan más que la ley y nadie recibe sanción

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La Contraloría ya lanzó cuatro alertas este año en la región, pero el sistema parece diseñado para el olvido. Entre la falta de facultades para castigar y una Fiscalía que no acelera, el «favoritismo familiar» se normaliza en nuestras instituciones.

El servicio público en Junín parece haberse convertido, para algunos, en un asunto de familia. En lo que va del 2024, la Contraloría General de la República ha puesto el grito en el cielo al detectar al menos cuatro casos sospechosos de nepotismo. Sin embargo, estas advertencias terminan siendo apenas «papeles» que se acumulan en escritorios sin generar consecuencias reales para los responsables.

La frustración ciudadana tiene una explicación técnica, pero dolorosa. Según explicó Víctor Lizárraga, gerente regional de control, la Contraloría tiene las manos atadas: su labor es informar, no sancionar.

Aquí es donde el sistema falla: la pelota queda en la cancha de los mismos jefes de las instituciones cuestionadas. En términos sencillos, se le pide a la misma entidad que cometió la falta que se castigue a sí misma. El resultado es previsible: un silencio administrativo que protege a los involucrados.

El silencio del Ministerio Público

A pesar de que hoy existe la Ley 32.507, una herramienta que permite a la Fiscalía intervenir de oficio sin esperar denuncias externas, la acción judicial en Junín brilla por su ausencia.

«Si la Fiscalía no actúa, el mensaje que se envía es peligroso: aquí se puede contratar a la familia y no pasa nada», advierten desde los organismos de control. Esta inacción no solo indigna, sino que alimenta una cultura de impunidad que desmotiva al buen funcionario.

Bajo la lupa: El Gobierno Regional

El caso que hoy genera más indignación apunta directamente al Gobierno Regional de Junín. Se investiga el vínculo entre un alto mando del sector salud y una autoridad política. Aunque los indicios son claros, hasta hoy no hay una sola resolución que marque un precedente o frene este tipo de contrataciones «a dedo».

Un problema de fondo

Para los especialistas, esto no es un error de una sola oficina; es un síntoma de una enfermedad más grave en Junín:

  • Falta de meritocracia: Los puestos se dan por confianza o parentesco, no por capacidad.
  • Controles débiles: Las oficinas de Recursos Humanos suelen ser cómplices o ignorar las alertas.
  • Cultura del favor: Se ha normalizado usar el Estado como una agencia de empleos propia.

Mientras no exista una sanción ejemplar que termine en la destitución o inhabilitación de quienes usan su poder para beneficiar a sus parientes, las alertas de la Contraloría seguirán siendo solo crónicas de una irregularidad anunciada.

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