La falta de fechas claras para la consulta popular y la lentitud administrativa del Gobierno Regional han agotado la paciencia de la población en la selva central. De no haber respuestas, las protestas serán inminentes.
La promesa de la distritalización de Sangani parece haberse perdido en los laberintos burocráticos del Gobierno Regional. Lo que comenzó como una gestión histórica por el reconocimiento administrativo, hoy se ha convertido en un foco de conflicto social. Tras años de espera, los dirigentes y la ciudadanía han lanzado una advertencia clara: si no hay fechas, habrá movilizaciones.
Un proceso sin calendario
A pesar de que un informe del pasado 25 de marzo confirmó que el Gobierno Regional inició las acciones para la consulta popular —requisito indispensable para avanzar—, el documento carece de lo más importante: una fecha de ejecución.
Esta indefinición ha caído como un balde de agua fría en Sangani. La percepción de una «preocupante lentitud» no es solo una queja ciudadana; desde el interior de la propia gestión regional, funcionarios del área de planeamiento admiten que existen retrasos críticos desde la etapa de licitación.
El cronograma de la incertidumbre
El panorama técnico actual no es alentador para quienes esperaban una solución inmediata:
Licitación trabada: Problemas de gestión han postergado la adjudicación de la consulta pública.
Plazos extendidos: Una vez que se adjudique el proceso, se requieren al menos cinco meses para su ejecución.
Septiembre en la mira: Con el ritmo actual, los resultados de la consulta recién se conocerían a finales del tercer trimestre del año.
El «cuello de botella» legislativo
Incluso si la consulta se realiza con éxito, el camino hacia la autonomía no termina ahí. El expediente debe ser enviado al Congreso de la República. En un escenario de transición hacia la bicameralidad, los dirigentes temen que los procedimientos legislativos se dilaten indefinidamente, dejando a Sangani en un limbo legal por años adicionales.
Medidas de fuerza
Ante lo que consideran una «falta de voluntad política», las autoridades locales y dirigentes de Sangani han agotado las vías de diálogo con el Ejecutivo. La respuesta ha sido unánime: la población pasará a las calles.
Las movilizaciones masivas ya están siendo coordinadas. La consigna es clara: Sangani no aceptará más promesas ni hojas de ruta sin plazos. La pelota está ahora en la cancha del Gobierno Regional, que deberá decidir si destraba el proceso o enfrenta un estallido social en el corazón de la selva central.