Lo que debía ser una fiesta por los 75 años del distrito terminó en reclamos. Los comuneros exigen la reactivación de un proyecto de 9 millones de soles que apenas registra un 24% de avance.
El 75° aniversario de creación política del distrito de Pazos no tuvo el cierre esperado. En medio del desfile cívico, pobladores del centro poblado de Mullaca interrumpieron la ceremonia frente al estrado oficial para protestar contra el alcalde Rolando Romero Campos por la paralización de la obra de agua potable y alcantarillado.
Una obra estancada y bajo cuestionamiento
El proyecto, valorizado en más de 9 millones de soles y ejecutado por el Grupo Corporativo Mercurio (GCM), inició en abril del año pasado. Sin embargo, a pesar de que la fecha de entrega estaba prevista para octubre de 2025, la construcción apenas alcanza un 24% de ejecución.
Desde la gestión municipal se ha intentado justificar el retraso debido a la temporada de lluvias. No obstante, este argumento fue rechazado por los manifestantes, quienes denuncian una grave falta de planificación y control por parte de las autoridades locales.
Alerta sanitaria y riesgos físicos
La indignación de los comuneros de Mullaca no solo responde al incumplimiento de los plazos, sino a los daños colaterales que la obra abandonada está generando:
Contaminación hídrica: Denunciaron que un tanque auxiliar instalado cerca de la planta de tratamiento inconclusa estaría vertiendo residuos al río local.
Peligro en las vías: Existen zanjas abiertas sin señalización ni protección, lo que representa un riesgo constante para los transeúntes y animales.
Deterioro de materiales: Estructuras como una cisterna inconclusa y otros materiales abandonados comienzan a mostrar signos de deterioro por la exposición a la intemperie.
Medidas drásticas
Los dirigentes comunales advirtieron que no se quedarán de brazos cruzados. Exigen la implementación inmediata de un plan de contingencia y anunciaron que, de no obtener respuestas concretas, elevarán su queja ante instancias superiores y organismos de control.
«Nos mantendremos vigilantes. La obra debe retomarse apenas cesen las lluvias, pero no permitiremos más excusas», señalaron durante la protesta que ensombreció la jornada festiva y puso en evidencia el malestar social en Tayacaja.