Yul López Palomino deambuló desorientado por San Carlos hasta que los vecinos lo auxiliaron. El joven, natural del VRAE, no logra recordar el contacto de su familia tras el violento robo.
El reloj marcaba las 12:30 de la madrugada cuando la desesperación llevó a Yul López Palomino a pedir ayuda entre las sombras de la avenida San Carlos. El joven, completamente en estado de shock, caminaba sin rumbo fijo tras sobrevivir a un asalto que lo dejó vulnerable y lejos de casa.
Los vecinos de la zona, al notar su angustia, llamaron de inmediato a los agentes de Serenazgo. Al llegar, los oficiales encontraron a un muchacho que apenas podía articular palabras por el nerviosismo. Yul les contó que cuatro sujetos lo interceptaron cuando volvía a casa después de salir de una discoteca; los delincuentes le arrebataron su celular y huyeron, dejándolo sumido en una profunda confusión.
El vacío de la memoria
El trauma del robo bloqueó los recuerdos más básicos de Yul. Aunque los agentes intentaron obtener información para contactar a sus parientes, el joven solo pudo mencionar que nació en Ayacucho, específicamente en la zona del VRAE. No lograba recordar números telefónicos ni la dirección de su vivienda actual en Huancayo.
Ante su evidente desorientación, los serenos lo subieron a la unidad y lo llevaron rápidamente al Hospital Daniel Alcides Carrión. Allí, los médicos ordenaron que permaneciera en el área de observación para vigilar su estado emocional y físico.
Una espera solitaria
En este momento, Yul se recupera en una cama del hospital, pero lo hace en absoluta soledad. Al no contar con datos de contacto, las autoridades esperan que la difusión de su caso ayude a que algún conocido o familiar lo reconozca y acuda a brindarle el apoyo que tanto necesita en estas horas de incertidumbre.