Política

Vecinos se encadenan en el Parque de la Paz para evitar desalojo de local comunal

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Adultos mayores denuncian que la municipalidad pretende arrebatarles el espacio que ellos mismos construyeron con sus aportes y esfuerzo. “Nos tratan como invasores”, reclaman.

Lo que debió ser una mañana de actividades habituales para los adultos mayores de la urbanización Parque de la Paz se convirtió en un escenario de resistencia. Este lunes, un grupo de vecinos decidió encadenarse a las puertas del local del adulto mayor, en una medida desesperada para evitar que la Municipalidad Distrital de El Tambo tome el control total del inmueble.

Una construcción con «dinero y sudor»

La disputa nace de una profunda sensación de injusticia. Según los manifestantes, el terreno no solo fue donado por ellos, sino que la edificación fue levantada gracias a la inversión directa de la comunidad. Los vecinos aseguran haber aportado más de 10 mil soles en materiales, además de asumir por años el pago de servicios y el mantenimiento constante del recinto.

“Nos quieren sacar como si fuéramos invasores, cuando nosotros hemos levantado este local. Aquí realizamos nuestras actividades, nos reunimos y hasta despedimos a nuestros vecinos”, cuestionó con indignación la vecina Rafael Coca, durante la protesta.

Ultimátum municipal

La tensión escaló cuando la comuna notificó a los vecinos que debían entregar las llaves en un plazo de apenas cinco días, bajo el argumento de que el convenio de administración había vencido.

Sin embargo, para los dirigentes, esto es solo una traba administrativa. Nicanor Alvarado, uno de los afectados, denunció que las últimas gestiones municipales se han negado sistemáticamente a renovar el convenio para justificar la toma del local. “Hemos invertido y cuidado este espacio como propio”, reafirmó.

Por su parte, la presidenta de la urbanización, Zoraida Colachagua, criticó el silencio administrativo de la autoridad local: “Hemos enviado cartas y no nos contestan. Ahora vienen a tratarnos como si estuviéramos ocupando ilegalmente un lugar que nosotros mismos construimos”.

¿Intereses ocultos?

El conflicto ha despertado sospechas entre los socios fundadores. Mallma Ingaruca advirtió que detrás de este intento de recuperación existirían otros intereses que no han sido aclarados por la municipalidad.

“Este local es nuestra sede social, aquí se realizan actividades de toda la comunidad. No es un negocio. No vamos a permitir que nos lo quiten así nomás”, sentenció Ingaruca, mientras el grupo de vecinos aseguraba que no darán marcha atrás hasta que el alcalde o un representante de alto rango brinde una solución directa y respete su permanencia en el lugar.

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